lunes, 28 de noviembre de 2011
CÓMO SISTEMATIZAR...
Esta es quizás una de las grandes preguntas, quizás la primera, que surge cuando del tema de sistematización se trata. Sin embargo, nuestro esfuerzo va encaminado a que, antes de enfrentarnos al tema del COMO, tenemos que por lo menos aproximarnos a la comprensión de la sistematización como modalidad de investigación cualitativa. En las diapositivas abajo señaladas, se retoman algunas citas de autores que han trabajado el tema de la sistematización, y se retoma por cada enfoque espitemológico señalado por Cifuentes (Empirico analítico,critico, histórico-hermenéutico), un ejemplo de forma de operacionalizar de sistematización. No desconocemos la pluralidad y múltiples formas de operacionalizar propuestas por diversios autores latinoamericanos, solamente para efectos didácticos, presentamos tres que consideramos representativos: - Enfoque empirico analítico: Propuesta de María de la Luz Morgan - Enfoque Cítico: Propuesta de Oscar Jara - Enfoque Histórico -hermenéutico: Propuesta por el Grupo interuniversitario de educación popular en Colombia. Adicionalmente presentamos algunos ejemplos de delimtación dle objeto de sistematización...
Para efectos del ejercicio práctico que estamos realizando creo conveniente revisar los siguientes documentos en torno a la acción colectiva:
Accion colectiva y organizacion en ciudades latinoamericanas
Cambios sociales, actores y acción colectiva
lunes, 12 de septiembre de 2011
Una fuente de debate en sistematización de experiencias, la ha constituido la existencia o no de unidad epistemológica. Para Palma (1991), esta unidad está dada en la medida que se plantea distancias con el positivismo, sin embargo Torres (2001), plantea que la unidad está en que no hay unidad en este sentido. Uno de los aportes más grandes que quizás realiza Cifuentes (1999) es evidenciar la diversidad de enfoques epistemológicos que existen en sistematización, pese a que en apariencia todos se definen desde la perspectiva crítica. Es así como reconoce la presencia incluso del enfoque empírico analítico, aunque ninguno se defina desde allí. En este sentido, la autora reconoce los siguientes enfoques:
Enfoques críticos
Enfoque empírico-analítico
Histórico hermenéutico
Reconocer el enfoque epistemológico desde el cual nos situamos para comprender las prácticas debe ser una tarea permanente en la sistematización.
Bibliografía.
CIFUENTES GIL, Rosa María. La sistematización de la práctica del trabajo social, Editorial LUMEN/HVMANITAS, Buenos Aires, 1999.
PALMA DIEGO. La sistematización como estrategia de conocimiento en la educación popular. El estado de la cuestión en América Latina (1991)
TORRES ALFONSO. La sistematización desde la perspectiva interpretativa. En: Revista aportes No. 44. Dimensión educativa (1996)
lunes, 5 de septiembre de 2011
Múltiples son las definciones acerca de qué es sistematizar, pues como bien lo plantea Cifuentes,“Hay casi tantas definiciones de sistematización como autores hablan sobre el tema…” (Cifuentes; 1999). Sin embargo hay algunos elementos que hoy e destacan:
1- Reconocer a la sistematuización de experiencias como una modalidad de investigación cualitativa, lo que significa no solo que comparte los presupuestos epistemológicos sino que plantea una reflexión desde la práctica.
2- Busca producir conocimiento desde prácticas concretas de intervención social o de procersos sociales. 3- Propende por mantener un enfoque crítico, en una perspectiva de transformación.
4- Busca conocer el significado de un proceso para un colectivo de actores.
5-Exige creación
jueves, 10 de septiembre de 2009
En cualquiera de los dos casos, se resalta la sistematización de experiencias como una propuesta latinoamericana que surge como una manera de entender los procesos desde la misma raíz; de la misma manera se destaca la estrecha relación que ha existido entre la educación popular y el trabajo social, especialmente desde la reconceptualización.
Cifuentes (1999) señala que además de estos dos campos, en las últimas décadas, la educación formal también se ha interesado por la sistematización de experiencias, de tal manera que son estas tres vertientes las que principalmente vienen abordando el tema y más recientemente, y quizás con un interés menos académico, la cooperación internacional, asumiendo la sistematización como una fuente de verificación, en cierta medida como una forma de instrumentalizar la sistematización. Habría que decir también que la sistematización de experiencias se define como una modalidad de investigación cualitativa, lo que la sitúa en el debate que se opone al positivismo o que reconoce en este último limitaciones para comprender la diversidad de la realidad social.
Bibliografía: AYLLÓN, María del Rosario (2001) . La práctica como fuente de conocimiento: una propuesta operativa para sistematizar experiencias en Trabajo Social. Ponencia presentada al XVII seminario latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social.
CIFUENTES GIL, Rosa María. La sistematización de la práctica del trabajo social, Editorial LUMEN/HVMANITAS, Buenos Aires, 1999.
JARA, OSCAR. Sistematización de experiencias: Un concepto enraizado en la realidad latinoamericana. REVISTA INTERNACIONAL MAGISTERIO. Sistematización de experiencias, una forma de investigar en educación. No. 33 junio-Julio 2008
viernes, 28 de agosto de 2009
Curso sistematización de experiencias
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Sobre reconstrucción
lunes, 8 de septiembre de 2008
Antecedentes y contextualización
… Si existen diversidad de sujetos, existen diversidad de lecturas y existen diversidad de formas de aproximarse a la sistematización Ghuiso, (1998)
Existencia de prácticas sociales subalternas, desde las cuales se reconoce la construcción de un saber que no se inscribe ni en el orden académico ni de las políticas y programas sociales.
Prácticas dinamizadas por diversos actores sociales cuyo propósitos era: transformar las condiciones de vida.
- Emerge en los campos de la Educación Popular y del Trabajo Social
— Propone marcos de construcción teórica para comprender nuestra realidad latinoamericana, desde Latinoamérica y por latinoamericanos (Jara)
Temas centrales que se deben considerar:
— Saber – conocimiento
— Práctica
— Experiencia
— Se define como modalidad de investigación cualitativa , alternativa
- QUÉ ES SISTEMATIZAR EXPERIENCIAS?
“Hay casi tantas definiciones de sistematización como autores hablan sobre el tema…” (Cifuentes; 1999)
- Proceso de construcción de sentido donde se interpreta crítica y reflexivamente la información obtenida en las prácticas sociales para finalmente retroalimentar la experiencia y generar conocimiento. (Alejandra Lasso, Alejandra Polindara, Lina Marcela Otero Cruz, Isabel cristina Otálvaro)
- La sistematización de experiencias es un proceso de continua reconstrucción teórico-práctica de la realidad social en sus distintas dimensiones organizativas a través de una perspectiva crítico-política de la acción subjetiva abstraía de un contexto objetivo de conocimiento. (Gustavo Fuentes)
- Proceso de evaluación crítica de la experiencia a partir del análisis e interpretación de la información recopilada ( Fanny Patricia Benavides, Yulieth Ximena Ortega Volverás, Felix Ortiz Bueno)
- Proceso de reflexión crítica sobre el desarrollo de la práctica para racionalizarla, realizando un enlace entre teoría y práctica o empiria con el ánimo de producir conocimiento (Daimer Flaquer, Genny García)
- Es un proceso de reflexión y aprendizaje de la práctica , con el fin de construir conocimiento y orientar otras experiencias (Andrea Aviles, Alba Nelly Mosquera, Ingrid Portilla, (Deysi Ramírez)
- Es un proceso de recuperación de diversos saberes (profesionales y populares) que se logra mediante la reflexión crítica de las experiencias encaminadas a a lograr una construcción de sentidos, no solo con el objeto de producir conocimiento sino también de promover cambios en la práctica sociales. (Andrea Medina, Luis M. Sánchez, Johana Sevillano)
- Es un proceso de compilación de conocimiento a través de una construcción de sentido e interpretación crítica en donde también se racionaliza e interpreta la experiencia. (Francy Lorena Gutiérrez, María Fernanda Moreno, Jairo Ortiz)
lunes, 1 de septiembre de 2008
Curso de sistematización
http://www.alforja.or.cr/sistem/virtual.html
Y a quienes se atreven a explorar más, hay una página de facebook, iniciativa de una Trabajadora Social:http://www.facebook.com/group.php?gid=23367866965
miércoles, 25 de junio de 2008
DETENER LA GUERRA
Fuente: El Heraldo, Dominical, Barranquilla, Junio 8/2008 DETENER LA GUERRA [1] Por ORLANDO FALS BORDA
Como miembro de la Generación de la Violencia —nacido en 1925— me he preguntado muchas veces, junto a otros, si en el largo periodo de sesenta años de conflictos internos palpables y agudos, Colombia ha perdido definitivamente su reconocido temple de nación tranquila, progresista, sin guerras fronterizas, en una sociedad más bien bucólica y culta, sencilla aunque señorial de postín, para convertirse en un pueblo bélico, espartano, cruel e insensible a los horrores de enfrentamientos fatales, delincuentes, criminales y mercaderes de la muerte. ¿Habremos llegado a tales profundidades culturales, para sentir que la guerra y el conflicto sean cosas tan frecuentes y aceptables que hayan convertido en expresiones normales de la vida colectiva, sin que produzcan mayores preocupaciones? ¿Quedan aún resquicios de órdenes sociales anteriores donde la cooperación, el altruismo, la construcción, el amor y el respeto a la vida y heredad humanas puedan todavía ser recuperados y activados?
Verá el lector que ha habido períodos desiguales en los que el belicismo florece, seguido de otros caracterizados por búsquedas afanosas de la paz. Se dirá que ello puede ser lo usual en toda sociedad humana. Pero el caso de Colombia es único en el contexto latinoamericano, y ello no deja de ser motivo de preocupación. Porque sesenta años de guerra casi continua puede ser un récord mundial, del que no podemos enorgullecernos. Por lo menos, sería conveniente abrir el compás para entender si seguimos hoy aceptando una 'normalización de la violencia' con todas sus aberraciones y distorsiones de cultura y personalidad, o si ya hemos tenido suficiente suplicio y merecemos llegar a la etapa de la reconstrucción social, moral, política y económica que nos merecemos. Como lo desarrollo en este texto, creo que vamos en esta segunda dirección a causa de fenómenos de saturación guerrerista y acumulación criminosa de los últimos períodos, en especial el actual de 'Seguridad Democrática', para plantear lo que puede ser el renacer de un orden nuevo. Después del llamado 'fracaso pacifista' de Pastrana, el péndulo de la opinión pública se inclinó hacia la intensificación de la guerra. Los electores encontraron un paladín en el ex gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez, donde habían nacido, con su venia, los nuevos 'pájaros' o 'chulavitas', ahora llamados 'paramilitares', para imponer el orden y control. No hubo pausa para sopesar mejor esta polémica experiencia. Pero los proyectos continuaron. El país, con Uribe al mando, se embarcó en la más intensa y dura opción bélica de los últimos tiempos. Y este paso fue complejo e intenso, dibujándose como un proceso acumulativo y saturante de todo el instrumental e historial de violencia que provenía del siglo XX, con su trágica espiral.
La pregunta es si seguimos paralizados por el monstruo de la violencia, normalizando todavía su existencia, o si podremos darle el vuelco necesario. Hay dos perspectivas nuevas que ahora parecen permitir mayor esclarecimiento. La primera es la sensación de que el conflicto interno colombiano no puede dar más, y que ha llegado al nivel de decantación sociocultural, económica y política más allá del cual puede por fin ocurrir la temida descomposición nacional interna de tipo estructural y superestructural, con pérdidas de soberanía como serían una balcanización territorial-regional o una disolución estatal, con o sin autogolpe, con o sin guerra civil.
A estas temidas posibilidades se puede añadir la guerra externa, con los vecinos Venezuela y Ecuador, que a los 'war mongers' guerreristas nacionales y extranjeros satisfaría sobremanera por permitirles ensanchar sus negocios. Peligro con el que se ha cortejado de manera ligera en meses recientes. ¡Vaya opciones!
Sesenta años de guerra, un récord mundial, parecen ser más que suficiente. ¡Enough es enough! Decía Churchill en 1945 hacia el final de la Guerra Mundial. Aunque a veces no se vea, tal puede ser el sentimiento mayoritario colombiano de 2008.
"¡Estamos ahítos de la actual situación de milicias, guerras y violencias!" decimos aquí. Y ello puede ser índice de que la disolución nacional es hoy más posible que antes, a causa del autoritarismo imperante. Ahora hay una sumatoria en el destructivo proceso de nuestra violencia múltiple, que solo se pagaría con la pérdida de las libertades. Añádese otros índices de violencia y conflicto, como los usuales sobre delincuencia, pobreza, hambre, desplazamiento, violencia intrafamiliar, etc., más innumerables campos minados, fosas comunes y los patéticos ríos de sangre y cadáveres y obtendremos un tétrico retrato de la realidad colombiana actual, empeorada desde hace por lo menos dos generaciones. Así nunca habría ni seguridad ni democracia. Ni la ilusoria paz de las carreteras, apuntalada por tanques y tropas para solaz de bañistas e industrias de turismo.
EL CLÍMAX DE LA VIOLENCIA ACUMULADA
En efecto, puede verse que el régimen del Frente Nacional (orden social burgués que sigue hasta hoy) no cumplió su promesa pacificadora, y que la guerra continuó, adaptando nuevas formas de violencia. Ya ésta no era sólo bipartidista, ahora adquiría dimensiones económicas, religiosas y del narcotráfico. La pobreza rural que afectaba a todos los elementos del orden social-burgués se alivió y se frustró la reforma agraria por enésima vez, haciendo que el campesino se refugiara en los cinturones de pobreza de las ciudades, y acudiera más y más a las armas. Se levantaron en guerrillas contra el sistema y régimen dominantes.
Las políticas neoliberales empeoraron la situación, sin crear suficientes empleos, pero abrieron cauces para introducción e inversión de dineros ilegales que fueron apoderándose de las industrias nacionales y del Estado. La delincuencia y criminalidad se agudizaron y llegaron a índices nunca vistos. De poco valieron las reformas constitucionales de 1991 que se dirigían a aliviar, por lo menos, las peligrosas situaciones creadas, como en el reordenamiento territorial que buscara un equilibrio regional e interregional. Y el fracaso del Caguán dramatizó que sus gobiernos habían perdido el rumbo. Solo la violencia, ahora múltiple, subía en intensidad, formas y efectivos. Se movía hacia un clímax saturante en el que la militarización de la nación y la socialización de la guerra fueran políticas aceptadas por gran parte de una población que prosperaba materialmente, pero que se empobrecía espiritualmente. En esta transición empezó a deformarse el ethos cultural y a destruirse el alma del colombiano reconocido. Con estas nuevas tendencias pro-bélicas en pleno auge, apareció en el año 2001 la candidatura presidencial del doctor Uribe. Él había sido denunciado en 1997 por la Revista Alternativa como fundador e impulsor de las cooperativas Convivir que se convirtieron en guaridas de paramilitares, los más temibles criminales conocidos del país, en adelante empleados para combatir las guerrillas con la anuencia directa o indirecta del Gobierno. Llenó la copa de la expectación y barrió las otras candidaturas en la elección de 2002.
Pero aquellas dudosas decisiones en Antioquia con sus muestras de ilegitimidad, han perseguido al Presidente sin poderlas descartar, como si fuera el trágico destino del desgraciado navegante a quien le seguía, día y noche, la sombra del albatros, el pájaro de la muerte, según el poema de Coleridge. La posesión del cargo fue premonitoria: cayeron morteros en el Palacio de Nariño, con la acusación renovada de tratarse ahora de un régimen ilegítimo de origen, lo que quedó aún más claro en la reelección de 2006, dominada por los 'paramilitares' y congresistas hoy en la cárcel . Y la violencia subió de nivel, y el orden social-burgués se vio en peligro de disolución, por quedarse con un Congreso Nacional sin solvencia moral. Las tendencias a la intensificación de la guerra estaban marcadas, y el presidente Uribe se encargó de traducirlas a la práctica gubernamental, con relativa eficacia.
Se reforzaron las Fuerzas Armadas. Las dos guerrilla ELN y Farc se replegaron a las selvas y al mismo tiempo se militarizó el espacio nacional con pleno cubrimiento, con ayuda de los Estados Unidos. También aumentó la presencia del capital subterráneo y la guerra entre mafias, que pasaron al dominio político y al control territorial. Las grandes comunidades afrocolombianas creadas en el Chocó empezaron a ser invadidas por los 'paras', fomentando más pobreza y desplazamiento.
Las tensiones estructurales del orden no se aliviaron y sus grietas se abrieron todavía más. La militarización de la sociedad procedió a su plenitud, con el beneplácito de mayorías electorales, que acudieron a reelegir al presidente. Algo inusitado, porque era apenas el segundo de cinco casos a partir de Rafael Núñez, en que un mandatario lograba pasar a un segundo período. SATURACIÓN DEL GUERRERISMO
Se empiezan a expresar con fuerza las grandes mayorías que ya están cansadas de los procesos de socialización bélicas atrás descritos. Hasta el momento, las mejores pruebas de esta positiva reacción se observaron en las marchas del 4 de febrero, y el 6 de marzo de 2008. Por varias veces ya repetibles, la manipulación mediática oficial recibió la tunda que ha venido mereciendo.
El pueblo llano fue más suelto y auténtico, descubrió que estaba aún vivo y que podía pensar y actuar. Resultó más maduro que lo esperado. Presencia activa, que hizo imposible la controlada maniobra que ha buscado mostrar el unanimismo de otras campañas.
Ahora se oye un grito que proviene del magma histórico. "No más guerra", "queremos el acuerdo humanitario". Así, inesperadamente, se despolarizó el país en instantes inolvidables. Es lo que en sus comentarios, algunos notables periodistas llamaron "el nuevo consenso".
Por último, y para fines de reedición de este libro, está más claro que nuestro viejo conflicto interno no sólo llegó a su clímax en estos seis años de régimen uribista, sino que alcanzó a eructar como un volcán para salpicar y llegar a países vecinos.
Aunque esta extensión del conflicto venía de mucho atrás, en especial en forma de refugios guerrilleros y actos de retaliación oficial, contrabando de armas y drogas, los peligros quedaron en evidencia por el incidente fronterizo entre Colombia y Ecuador, por el ataque de las Fuerzas Armadas de Colombia al campamento del comandante 'Raúl Reyes', el 1º de marzo de 2008. Este hecho demostró que el conflicto interno ya había desbordado las fronteras nacionales y que se había abierto el cráter del clímax de la violencia acumulada y saturante.
El manejo diplomático subsecuente, que debía destacar los principios universales de soberanía y defensa de los Estados sólo dramatizó que se abría paso el inevitable anticlímax.
La notable revista británica The Economist vio con claridad el peligro subyacente al sostener que, aunque "Uribe sigue siendo visto por millones de colombianos como salvador, al punto de que pueda ser demasiado popular para el bien del país" (Citado por El Tiempo, abril 20 de 2008), no nos dejemos engañar con estadísticas y encuestas manipuladas, porque la popularidad no confiere legitimidad, nos lo recuerda el jurista Rodolfo Arango. Una Asamblea Nacional Constituyente con los lineamientos mínimos de la de 1991, que era un acuerdo de paz, como lo ha propuesto el Polo Democrático Alternativo se hace entonces indispensable.
miércoles, 4 de junio de 2008
Un poco de historia presente
domingo, 20 de abril de 2008
Notas sobre educación popular
No cabe duda que la Educación Popular como propuesta y como concepción, ha permeado muchas prácticas agenciadas desde diversas organizaciones, de base, no gubernamentales, e incluso gubernamentales1. Muchas de las actuales prácticas de intervención social se sustentan en conceptos como participación comunitaria, autogestión, una valoración positiva de los “saberes y culturas populares”, que en su momento fueron promovidos desde la Educación Popular y que hoy por hoy, han terminado por integrarse de una u otra manera al cuerpo de las estrategias de intervención social, aunque muchas veces tales prácticas no se reconozcan como deudoras o herederas de la misma2. En efecto, prácticas amarradas a movimientos étnicos, ecológicos, de derechos humanos, que hace unas décadas se identificaban casi plenamente con la educación popular, hoy no necesariamente lo hacen de esa manera3.
Pareciera entonces que la Educación Popular hubiese sido borrada de algunos espacios de intervención. Esto se debe quizás en parte a que en muchos de ellos, ha sido más conocida desde la propuesta didáctica, que llevó a ser interpretada como un método referido en manuales de orientación para quienes quisieran emprender alguna iniciativa de trabajo comunitario, o quizás por una relativa disminución del “auge” de la educación popular acaecida en la década de los noventa, conocida como la crisis que produjo la re-fundamentación para Latinoamérica, “…Estos diferentes caminos, vieron enriquecer una propuesta que creció y se consolidó durante cuarenta años en el continente, y que luego se debilita con la aparición de la crisis de finales de los ochenta y comienzos de los noventa (caída del socialismo, auge del neoliberalismo, globalización unipolar, pensamiento único, etc)” (Mejía, 2003). En este proceso de “debilitamiento”, algunos optaron por asumirse y adoptar otros conceptos como Pedagogía Social y Educación Social, Animación Sociocultural, Educación Comunitaria entre otros4, reconociendo la EP como un referente, en cierta medida como un legado histórico, pero, aparentemente abandonándola como una práctica vigente y actual, encontrando quizás en la apropiación de tales conceptos una señal de actualización y de novedad. Pareciera entonces que hacia finales de la década de los 90, hablar de Educación Popular significaba hablar de un anacronismo con poca fuerza y no actual5. Lo que llevó a que incluso muchos de los que promovieron y se definieron como activistas de la educación popular, se sitúen desde la nostalgia y la añoranza.
1 Algunos autores como Mejía, han señalado como en los últimos tiempos se ha dado un proceso de cooptación. Se trata de la apropiación y adecuación de parte de algunos entes gubernamentales de conceptos que otrora se planteaban como alternativos y opuestos a los mismos. Y este fenómeno se ha dado en parte porque muchos de los agentes y activistas de lo alternativo, han entrado a ser parte del entramado burocrático de lo gubernamental.
2 Gonzáles Julián. Notas de lectura
3 Al respecto el trabajo de las organizaciones indígenas o Afro, o el mismo trabajo en derechos humanos no necesariamente se vinculan ellos mismos a la educación popular.
4 Recuerdo particularmente en un encuentro de experiencias en Medellín en el 2005, como una representante de una ONG local, contaba como su práctica educativa al parecer tenía mayor afinidad con la Educación Popular, pero al tener que generar una estrategia de consecución de recursos financieros, decidieron adoptar el concepto de Animación Socio Cultural.
5 Me apoyo aquí en la siempre relatada anécdota del profesor Mario Acevedo, quien en varios espacios públicos cuenta como en alguna oportunidad alguien se acercó a él y en un gesto de sorpresa le preguntó “Ustedes todavía hablan de Educación Popular?”; También acudo a una anécdota personal . Se organizó en el 2005 un encuentro de Educación Popular en la ciudad de Cali. Un grupo de estudiantes de la Universidad del Valle querían asistir, y un profesor en un tono despectivo les afirmó categóricamente, “Pero si desde Freire, no se ha producido nada nuevo en Educación Popular!”
martes, 25 de marzo de 2008
Protocolo No. 5
jueves, 13 de marzo de 2008
Sobre pedagogia critica y educacion popular
Pedagogía crítica y Educación Popular
De acuerdo con Torres (2007), uno de los desafíos actuales de la educación popular, lo constituye el hecho de asumirse como pedagogía crítica. Ello implica permitir que las reflexiones generadas desde la teoría crítica (Escuela de Frankfurt), cualifiquen su hacer y alimenten las reflexiones para los contextos latinoamericanos actuales.
De acuerdo con algunos autores, habrían tres grandes antecedentes en la configuración de la pedagogía crítica como campo de saber: 1) los aportes de la teoría crítica en la reflexión frente al compromiso con la sociedad y el cuestionamiento del lugar de la escuela[1], 2) el neomarxismo donde se destaca la influencia de Gramsci y 3) la nueva sociología anglosajona.
Esta última reconoce abiertamente la influencia de Freire en su constitución (se destacan autores como Peter Mclaren y Henry Giroux).
Habría que decir que la pedagogía crítica en principio sitúa su reflexión en el campo de lo escolar, sus limitaciones y alcances. Elemento que no es el central en la educación popular. No porque no se pueda pensar a la educación popular desde el campo escolar, sino porque la propuesta de la educación popular en principio se estructuró en procesos extraescolares.
Cómo entender lo pedagógico?
Apoyándome en Flórez (1999), cualquier proceso que se piense pedagógicamente, debe responder por lo menos a los siguientes interrogantes de manera simultánea. Tales interrogantes son:
1. Cuál es la intencionalidad que se persigue?. De esta manera, la intencionalidad puede ir desde intentar un desarrollo dialógico, el autodesarrollo, la libertad individual, o el moldeamiento.
2. Cuál es la concepción de sujeto que subyace? . En algunas tradiciones pedagógicas se puede identificar que dicha concepción puede ir del apoyo colectivo, interacción, al cuestionamiento, generar pensamiento crítico, reproducir los esquemas o generar un sujeto que repita los conocimientos de manera acumulativa.
3. La relación educador-educando: que plantea relaciones como por ejemplo a) el Educador es el que sabe, y es autoritario, mientras que educando es un alumno (ser sin luz); b) el Educador se preocupa por saber qué le interesa al educando, c) el educador plantea instrucciones, el alumno las sigue, d) el Educador y educando dirigen y diseñan su proceso
4. Cómo se definen los contenidos? En este sentido puede ocurrir que, sea el educador quien los escoge previamente, o se definen desde las experiencias e intereses de los estudiantes, o se definen con una clara aspiración de obtener conductas observables
5. Cómo realizar la evaluación? Al final de un proceso, repetición, Autoregulación, o se permite avanzar a un estadio superior luego de superar pruebas.
6. Con qué instrumentos? Lo que supone una reflexión en torno a la didáctica y a lo metodológico.
Esto significa que permitir que una práctica de acción social sea pedagógica debe pasar por incorporar como parte de las reflexiones cotidianas estos interrogantes.
Rasgos de la educación popular
Torres(2007), plantea que hay por lo menos cinco rasgos que caracterizan a la educación popular hoy:
1. Una lectura crítica de la realidad social. Cuyo punto de partida para el análisis es la sociedad capitalista, la indignación frente a la injusticia.
2. Opción ético política: Construir la esperanza de que otros mundos son posibles
3. 3. Contribuir a los sectores populares como sujetos de cambio, de transformación. Las victimas, los excluidos estarían llamados a actuar.
4. Afectar la conciencia
5. Esfuerzo por construir propuestas metodológicas didácticas, basadas en la participación.
• [1]Desde Horkheimer se presenta un cuestionamiento a la responsabilidad del mundo intelectual y en ese sentido señala como emerge cierta Instrumentalización de la vida universitaria, donde se asume desde una prioridad masiva y donde predomina la obtención del título por encima del compromiso con la sociedad. En ese sentido, para El autor, en la escuela las huellas de la ilustración al pretender: Fidelidad frente al hecho, aspiración de imparcialidad, abstinencia de juicios de valor, saber científico desde el control racional. En este marco el saber popular no existe. Y unos de los efectos de asumirse desde esta lógica son: no creación de pensamiento critico, creación del científico funcionario, que no piensa por si mismo, que es un espectador descriptivo, que no contradiga las condiciones vigentes. No hay reflexión obre los fines del conocimiento.
lunes, 3 de marzo de 2008
Protocolo No. 4 -documental La Corporación-
A propósito de las discusiones de nuestros gobernantes, adjunto una provocadora reflexión...
Protocolo de Clase Nº 4
Elaborado por: Lina Maria F, Sallelayner V
Lugar: Salón de Clase 331, 1006
Fecha: Febrero 26 de 2008
Hora: 5:00 P.M.
Participantes: Profesora Claudia B.P y estudiantes de Trabajo Social y Educación Popular.
Se dió inicio a la clase con la intervención de la profesora quien socializó la entrega del taller de la clase anterior que trataba sobre la experiencia de Esquina Latina con relación a la pedagogía critica y la educación popular, lo cual dió la base a la discusión del tema de la clase, el cual se sustentaba en la pregunta: ¿Qué es lo pedagógico o qué es pedagogía?
Frente a este interrogante se plantea la inquietud sobre la existencia de diferentes programas de intervención psicosocial (preferiría hablar de intervención social) que se sustentan en lo pedagógico, sin tener en cuenta sus implicaciones teóricas, metodológicas y practicas, lo cual es importante tener presente, pues son la base de toda intervención social.
Frente a lo anterior, se dijo que el termino pedagógico esta siendo utilizado indistintamente para nombrar diferentes formas de intervención y al momento de realizar una mirada retrospectiva en estos procesos, (reducen la pedagogía a uso de técnicas) estos dan cuentan del uso de técnicas lúdicas, llegándose a pensar que con la pedagogía se resuelven todas las problemáticas presentes en los procesos de intervención.
Dentro del debate de la clase se solicitó a los estudiantes que dieran sus opiniones frente al tema de qué es la pedagogía, a lo cual algunos de ellos argumentaban que ésta comprende las diferentes formas de aprendizaje y enseñanza, donde se da una relación e interacción horizontal entre educador y educando y al vez se plantean los inconvenientes relacionados con la educación formal, la cual es bancaria y depositaria en donde se consideran los educandos como vasijas vacías. (Creo que aquí hay un error conceptual, la educación formal no es la bancaria, pues hay formas de educación formal que se inscriben dentro de lo que se conoce como escuela activa, la que es bancaria es la educación tradicional, má aun puede existir educación no formal (desde la intervención social también bancaria)
Desde los fundamentos de la educación popular, se plantea la necesidad de reflexionar sobre las formas de enseñanza y aprendizaje, al igual que hay necesidad de pensarse desde el trabajo social esta relación enseñanza – aprendizaje – método.( Pero no únicamente desde la educación popular. Lo que se dijo en clase es que, en la medida que la educación popular se inscribe dentro de la tradición pedagógica, también reflexiona sobre la enseñanza y aprednizaje, hago la aclaración porque pareciera que solo es la Ep la que reflexiona sobre estos procesos).
La profesora plantea que el origen de la pedagogía como ciencia se define como el conocimiento alrededor de la educación a partir del método científico, que no necesariamente es de corte positivista. Etimológicamente la pedagogía desde Grecia se conoce, o se entiende como la educación y enseñanza de los niños, diferente a la andragogia, la cual esta relacionada hacia la educación con adultos.
Para una mejor aproximación a la pedagogía social, (no entiendo el vinculo que hacen ustedes sobre la pedagogía social, lo que intenté plantear) se hace un acercamiento a los diferentes modelos pedagógicos, los cuales conciben la educación como un proceso de socialización que es a todo el tiempo, por medio de la interacción humana la cual no se limita al espacio escolar, pues la educación popular se sitúa más desde lo cotidiano y las organizaciones de base. La educación popular se preocupa por indagar formas subalternas al orden social, otras formas de aprender, rescata saberes desde lo cotidiano, saberes desde las bases sociales.
Desde la educación popular se debe rescatar lo cotidiano e indagar a cerca de lo que quiere la gente y que es lo que piensa frente a su realidad, pues se critica que los procesos de intervención se están formulando desde los escritorios, negando su capacidad de transformación social. Desde trabajo social debemos pensar que lo pedagógico no se limita a lo metodológico, es necesario preguntar por la intencionalidad y el fin de la intervención, que en últimas es la transformación social (esto último es lo que plantea la educación popular. )
Se pregunta porque no se ha transformado el sistema de educación, y sobre todo porque como trabajadores sociales seguimos reproduciendo y perpetuando el sistema de educación bancaria con el cual respondemos a las demandas y necesidades de la institución a donde llegamos sin tener presente lo que realmente quiere y demanda la gente. Aquí hay una confusión entre el sistema de educación y el lugar del trabajo social
Terminada esta primera discusión, la profesora nos enseña carteleras donde expone los diferentes escenarios en donde se ha desarrollado la educación popular para lo cual nos pide desplazarnos de nuestros puestos hacia los diferentes carteles. (Para plantear estos escenarios, me asé en la propuesta del profesor Mario Acevedo del Instituto de educación y pedagogía de la Universidad del Valle. El profesor Acevedo propone analizar los distintos momentos de la educación popular a través de lo que él denomina como escenarios)
En un primer escenario se plantea la educación liberadora de Paulo Freire, donde la educación popular debe (propone) trabajar desde la diferencia y no desde la exclusión, Freire parte de procesos de alfabetización con comunidades de base, en este caso con la juventud comunista, tomando como referente la teoría de la liberación donde planteó rupturas con el sistema de educación bancario que adoptaba la religión, específicamente los curas con la gente. (Aquí hay alguna confusiones. En primer lugar hay que diferenciar los proceso de alfabetización promovidos por Freire de la teología de la liberación. No significa que se basó, digamos que la teología d ela liberación es una de las expresiones del momento que reflexionaba también acerca de la relación bancaria que se establece en los procesos pastorales de su momento. Lo de la juventud comunista tiene que ver con la militancia de freire) Se ve la educación popular como una practica y forma de reflexión partiendo del reconocimiento de la diferencia.
Desde este primer escenario se trata de mirar la tradición, la historia y rescatar la raíces, para ejemplificar este escenario se escucho la canción de un cantautor caleño, llamada cicatrices en la memoria. (Henry Cañón, cicatriz en la memoria)
Un segundo escenario plantea la educación popular como promoción de la cultura, en donde se hace una propuesta de trabaja con los “excluidos”, desde lo cultura, reivindicando las artes populares; recuperando la tradición pero sobre todo pensarnos desde lo actual (no, no es sobre todo). La educación popular permite el desarrollo de la comunidad a partir de las organizaciones de grupos de base artísticos. Lo popular no se define por el sector en el que estamos trabajando, ni mucho menos los define la pobreza. (Lo que intenta propner este escenario es una reflexión en tonro al lugar de lo cultural y el papel desde las artes populares en ese proceso de transformación)
Para un tercer escenario se propone la educación popular como otra forma de hacer política, la educación popular como pensamiento político y de poder desde lo popular, donde el punto de partida se considera como la lucha revolucionaria amarrada a los movimientos sindicales, donde la educación popular se piensa desde la toma del poder y resistencia, la intencionalidad de la educación es trabajar desde lo organizativo.
El cuarto escenario la educación popular es vista como expresión pedagógica de los nuevos movimientos sociales, la cual se base orienta en una intervención intencionada con instrumentos dentro del mundo del saber y conocimiento que busca el empoderamiento de sujetos y grupos. Los movimientos sociales son vistos como actores que emergen y le dan puntualidad a lo que se conoce como sociedad civil, la cual rompe con la idea del dignificarse y asumirse como la victima, haciendo propuestas de organización formal y así acceder al poder.
(Creo que es importante mencionar que la idea de escenarios se propone mostrar la diversidad desde la cual se ha inspirado la educación popular).
Para finalizar la clase se abre el debate sobre quienes son los excluidos, para lo cual se concluyo que cada quien tiene su propia opinión y significación de esta situación.
Se llegaron a los siguientes acuerdos:
-->Entrega preliminar del trabajo final 26 de marzo
-->Para la clase del 4 de marzo se debe realizar la lectura de Pablo Freire, la educación como practica de libertad
-->La clase se realizará en audiovisuales.